Un sistema, nuevo, para evitar la debacle ganadera y la quiebra de la Tauromaquia

Como indicábamos en el documento anterior, el Covid19 está abriendo un nuevo horizonte, nuevas respuestas para nuevas preguntas, y, también, nuevas formas de dar solución a problemas que llevan tiempo arrastrándose. Quizá de esta crisis pueda emerger una oportunidad para construir una unidad en la tauromaquia, que, más allá del escaparate, permita reflotar y reordenar la Industria.

Seguir como estábamos sencillamente es inviable.

La tauromaquia lleva mucho tiempo moviéndose en arenas movedizas, en una incertidumbre mayúscula. A partir de ahora, ¿quién – con dos dedos de frente – se jugaría 30.000-36.000€ en costes como advierten en El norte de Castilla para producir un producto (6 toros, 6) del que, si todo va bien, es posible que pueda obtener un rendimiento a los 4 o 5 años? Siempre estará presente el temor teórico de “¿Y si hay otra epidemia?”.

La incertidumbre genera desconfianza, y ese es un gran enemigo para la tauromaquia.

Para generar confianza la Tauromaquia se debe reorganizar y reformular un sistema, como el que proponemos, que permita desde el minuto cero, presupuestar su desarrollo, ordenar la Industria por categorías y ordenar, según los resultados obtenidos del año anterior (o año referencia en el caso de dar comienzo), a todos los sectores, tanto de profesionales como de ganaderos.

Como breve apunte, cabe recordar que el sistema permite presupuestarse aproximadamente en su totalidad ya que se establece un sistema de mínimos y máximos salariales razonables y un plus económico al triunfador.

A modo de ejemplo, en 2019 los triunfadores además del salario que le correspondiera por su categoría profesional, cada uno de los triunfadores se embolsaría, por haber toreado un único festejo por serial:

En este sentido, tendremos matadores, novilleros, banderilleros y picadores que solo podrán lidiar en determinadas categorías de plazas (acorde con su desempeño en la arena el año anterior), así como, y – aquí viene lo importante -, que ganaderías lidian cuántas veces y en qué plazas.

Esto nos permitiría anticipar aproximadamente la producción de cuántos animales son los que se van a necesitar en las temporadas siguientes – ya que los festejos estarían ordenados y se conocería su cuantía – y qué ganaderías son las que deberán hacer esa cría (aunque aparte existan otras para suplir eventualidades, como pueda ser el ejemplo de nuevas ganaderías que quieran ir adquiriendo puntos para obtener el acceso al sistema – las que entran por las que salen, según el puesto en la clasificación ordenada por los méritos desarrollados en la arena -).

Es inviable disponer de una industria en la que la competencia es voraz y desleal, y que ello, en consecuencia, genere la existencia de una mayor oferta ganadera que demanda de festejos existan, ya que ello desemboca en lo que estamos viendo hoy día: que surge un virus y la ruina es total.

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