Triunfo de Manuel Escribano con los Miuras en Valdemorillo

Última de la feria de Valdemorillo, 6 toros 6, de Miura para el mano a mano entre Manuel Escribano y Pepe Moral.

El primer toro que sale por toriles pesa más de 600 kg, concretamente 602 kg. Manuel Escribano se dispone a hacer el primer y único quite de la tarde por chicuelinas, solventes fueron. Prosiguió con los palos,bonito par de poder a poder tocándole incluso el toro la chaquetilla, último par al quiebro y al violín al hilo de las tablas qué arranco la emoción de los asistentes. Ya con la muleta, se fue al centro del ruedo e inició el tercio con una serie de cambiados por la espalda, prosiguió con una tanda por la derecha en la que le pierde muchos pasos al toro. Seguidamente cogió la muleta por la  izquierda realizando una serie de pases que contienen más ganas que efectividad, por ello, el toro se orienta y se queda parado al final del muletazo. Avanzada la faena el toro hace intención de rajarse. Estocada ladeada tendida y atravesada,  se demoró en la faena y recibe un aviso.

En su segundo oponente Escribano demostró las mismas ganas,iniciando con una larga cambiada afarolada de rodillas seguido de verónicas y chicuelinas. No deja pasar la oportunidad y también puso banderillas, en su segundo par por el izquierdo le acorta tanto que incluso se ve con dificultades para sobrepasar al toro,  apreciando la fuerza del Toro, aprovechó para citarlo desde los medios y poner el tercer par al quiebro. Con la muleta repitió la fórmula y citó desde las largas distancias, el toro respondió con poderío, incluso en el segundo muletazo toda la plaza le vio cogido, no fue finalmente tal desenlace al cambiar el toro inesperadamente la trayectoria a la par que el torero lo esquivó. En una tanda posterior al intentar ligar un segundo muletazo le propinó un pitonazo en la rodilla que justamente le ocasionó un puntazo al traje de luces. Un estoconazo en todo lo alto y la muerte fulminante del animal, junto a las ganas irreprochables de este torero, le valieron la primera oreja de la tarde.

Vamos con el quinto de la tarde, también pesado, 600 kg.Pero su fisionomía es delgada y alta, propio de la ganadería Miura. Menudas ganas muestra Escribano, se va para la puerta de toriles, a portagayola,  el toro tarda un pelín en salir, pero cuando sale, lo hace de forma impronta y con rapidez, el matador solventa adecuadamente la papeleta. Nada que reseñar con el capote. Ya se indiciaba que si en este caso Manuel cogía las banderillas las podía pasar canutas. Y así fue, se animó,  sufrió y el respetable terminó ovacionándole. Pero ahí no terminaron los problemas, con la muleta el toro llego a ponerle el pitón en la axila, siempre se le está quedando corto y pese a ello la gente arranca ovaciones muy sentidas, el torero se los ha metido en el bolsillo por tanta disposición. La música tarda en arrancar, pero cuando lo hace, al unísono también el toro, apreciándose tandas con mayor limpieza.Finaliza con unas manoletinas de poca quietud, salvándolas con una estocada en todo lo alto que le vale su segunda oreja y, con ello, la tan ansiada puerta grande.  No se puede hablar de regalo,  había mayoría,  no fue concedida al toreo de arte, pero sí ala disposición,  ánimo y voluntad,  que oye, ¡también cuenta!

El sexto toro lo mató también Escribano al no poder hacerlo su compañero Pepe moral al haber resultado herido en su primero, segundo de la tarde.  Este hombre, Manuel Escribano, no ha encontrado el fondo en las ganas de triunfar, que la verdad, es así como se ha de ir a una Plaza de Toros. Volvió a ponerse de rodillas pegado a tablas para despacharle a Tabaquero de 570 kg una larga cambiada afarolada de rodillas. Al término de la suerte de varas le cede un quite al sobresaliente Salvador Ruano,  del que tan solo podemos manifestar su poco rodaje pero buena voluntad. Volvió a coger las banderillas Escribano y en su último par lo hace sentado en el estribo el toro se arranca con alegría y le propina un quiebro hacia fuera para terminar poniendo los palos pegado a tablas, rompen eufóricamente los aplausos.  Con la muleta, le cita desde los medios, en esta ocasión se le ve un poco precipitado, lo que hace que el toro se oriente,  dándole un sustillo al colársele.  Peligro desarrolla,  fácil intuición de que la faena ha llegado hasta donde tenía que llegar. Pese a intentarlo,  el toro no pierde ripio ni de la muleta ni del torero, y éste,  opta finalmente por un pequeño macheteo.

Vamos con Pepe Moral, poco pudo hacer por las circunstancias que a continuación se detallan. Procura parar al toro con lances templados en forma lidiadora. Sale suelto el animal a los cuatro primeros capotazos, Pepe salió en su busca y tras arrancarse desde unos 15 metros prácticamente arrolló al matador que tuvo la suerte de ser empalado con el pitón izquierdo en su pierna izquierda,  se pasaron momentos angustiosos, máxime cuando pretendía levantarse y se observaba claramente que tenía un daño en la rodilla, pues andaba de manera dificultosa. Pese a ello y tras explorar ya en el callejón que no tenía ninguna cornada palpable, se fue a por el toro y tras haberle despachado dos varas realizó unas chicuelinas al paso con mucha torería emotividad y arte. Con la muleta lo templó muy bien en la primera tanda por la derecha, en la segunda tanda el toro ya se desentiende saliendo con la cabeza arriba y mirando al tendido, poco más pudo hacer ante tal ejemplar.  Bajonazo y entra la enfermería, cuyo diagnóstico es de una cornada interna, múltiples hematomas y parece ser que pueda tener tocado algún ligamento o hueso de la rodilla. Hasta aquí lo mejor del desdichado Pepe Moral.

En su segundo toro, el cuarto de la tarde. Se le nota que está mermado físicamente. Su picador escucha los aplausos al despachar una buena vara. Ya con la muleta, el matador duda mucho, son cosas que no hay que dejar de juzgar, pues se hace desde la comprensión de lo sucedido, pero una pena, el toro apuntaba maneras, y es raro como a estas alturas de la faena aún el animal no se le haya colado exactamente igual que sus hermanos cuando se les ha tratado de forma un tanto brusca y acelerada. Una pena, pues si este toro le llega a salir en primer lugar o en este segundo lugar, pero habiéndole aplicado la misma suavidad que con su primero, podríamos haber estado hablando de una gran faena, pero hemos de recordar que el torero estaba inmerso en una imposibilidad física y probablemente mental como consecuencia de la privación de movimientos. Precisó de más de un intento con los aceros y con el descabello. Acudió a la enfermería y ya no salió. Desde aquí le deseamos una pronta recuperación.


RESEÑA:
Valdemorillo, Madrid
Tres cuartos de entrada.
Toros de Miura

Manuel Escribano: ovación tras aviso(1°) oreja tras aviso (3°) oreja tras aviso (5°) y ovación tras aviso en el que lidió por Pepe Moral (6°).
Pepe Moral: ovación (2°) ovación tras dos avisos (4°).

La corrida de Miura por reglas generales desarrollo sentido, no fue espectacular en varas. Destacar la obediencia del cuarto toro, para algunos será una virtud, y para otros un defecto de lo bravo. Falto de casta el segundo.

Observaciones:  Fue televisada por Castilla-La Mancha Televisión y Telemadrid.

También puede gustarte...

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *