Arden los neumáticos en la Castellana

Coronavirus. Covid19. Bicho. Muchos son los nombres y/o calificativos que se han usado y se utilizan para referirse al Sars-Cov-2 que tiene al Mundo patas arriba. Un virus que ha venido para poner a prueba a la sociedad y a los diferentes estamentos y realidades que nos rodean, y la Tauromaquia no iba a ser menos.

La Tauromaquia, – un fenómeno que nadie se atreve a catalogar como lo que nunca debió dejar de ser: una lucha (-maquia), y que debió y debe catalogarse como lo que son actualmente todas las disciplinas que proceden de las luchas o disciplinas guerreras: un deporte -, navega sin rumbo aparente bajo la batuta de unos cuantos que se reparten su liderazgo y ganancias bajo el sello de “actividad artística” para así poder navegar en la subjetividad, en la inconcreción y en la arbitrariedad, se encuentra en una situación de aturdimiento.

Se encuentra aturdida porque no sabe bien a quién dirigirse cuando las cosas se tuercen, (para los de abajo, claro), la realidad es cruda, pero es la que es, según el último informe publicado del Ministerio de Cultura y Deporte hay registrados 9723 profesionales taurinos registrados, de los cuales el 7,7%, 751, son Matadores de toros y el 19,5%, 1897, son Banderilleros, que junto con el 6,2% de Picadores, 603, y el 35% de Mozos de Espada, 3406, hacen un total de 5906 subalternos.

Por otra parte, en 2018 se celebraron 1521 festejos, de los cuales únicamente 369 fueron corridas de toros y 217 novilladas picadas.

Sin embargo, si nos atenemos al escalafón de Mundotoro del mismo año, podemos atisbar que los 20 primeros se reparten el 55% (609 de 1107, suponiendo carteles de 3 toreros y ningún mano a mano o encerrona) de los puestos de los carteles organizados aglutinados por un reducido grupo de toreros. Toreros que acuden con sus cuadrillas preestablecidas para todo el año, como marca el Reglamento, con lo que las actuaciones de los subalternos también queda reducida a una pequeña cantidad de agraciados (y suponiendo que ninguno haga suplencias o toree bajo las órdenes de varios Matadores): 60 banderilleros (de 1897 inscritos) y 40 picadores (de 603) y 40 Mozos de espadas – y ayudas al Mozo de Espadas – (de 3406) 

Dicho de otra manera, y siguiendo con el citado escalafón en 2018 hubo 603 Matadores de toros que no torearon en público en todo el año, y a grosso modo, en similares condiciones, un gran número de subalternos que no se vistió de Plata.

La reflexión que cabe hacerse es si la situación actual que nos encontramos en relación con la no cobertura de subsidio a artistas es consecuencia de una acción dolosa del Ejecutivo o, de nuevo, de la cerrazón del actual Sistema que impera en el mundo taurino por el que solo una minoría tiene derecho a paro por disponer de los antecedentes laborales necesarios.

En un mundo laboral taurino, en el que una entrada media ronda los 30-50€ (que equivale a una jornada de trabajo de la mayoría de los trabajadores de fuera de lo taurino, que lamentablemente se trata de mileuristas) para ver a toreros que en una tarde ganan lo que marcan, como mínimo y en teoría, los reglamentos y a unos subalternos que pueden ganar en 20 minutos lo que un trabajador medio en un mes, que con 8 boletines tiene derecho a paro o que tiene la edad de jubilación en los 55 años mientras los demás han de esperar a los 67 años… ¿Que queja cabe destacar?

¿No será que el problema no es tanto la regulación, sino la distribución de los festejos y el acceso al trabajo?

Desde Circuito Picado les invitamos a la reflexión, y queremos aprovechar la ocasión para dar a conocer una alternativa que propugna por el reconocimiento de méritos y de la calidad, esto es, que triunfe quien se lo merezca y así lo demuestre en el albero, sea matador o banderillero, pues para la elaboración de los carteles se aboga por un bombo que rellene los huecos ofertados, cada uno en su categoría, tanto de matadores como de subalternos, dando la opción de actuar a todos ellos.

De la actuación de cada uno se desarrollará un escalafón que les dará acceso a más o menos festejos, de plazas de más o menos categoría, y de mayor o menor remuneración, pero se repartirá dando cobijo y manutención a mayor número de personal y creando mayor competencia que agradecerá el espectáculo, y el que paga.


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